Diego finge ser un dandi vanidoso, torpe y temeroso de las armas para disipar sospechas, mientras que por la noche se transforma en , un justiciero enmascarado que lucha por los débiles, marca su territorio con la letra "Z" y cuenta con la ayuda de su fiel amigo mudo, Mangueras (aunque en esta versión el nombre varía, es el clásico "Bernardo").
En los países hispanohablantes, la serie se emitió con el eslogan o apodo de debido a su alta producción, sus acrobacias y el carisma de su protagonista, que recordaba en cierto modo al agente secreto británico: siempre astuto, rodeado de artilugios (aunque fueran del siglo XIX) y con un toque de seducción imparable.
Esta serie no es solo un recuerdo; es un tesoro de la televisión de los 90 que merece ser visto por nuevas generaciones. Así que prepara las palomitas, afila tu espada imaginaria y recuerda: